A 11 años del asesinato de Alejandra Cugno: “Fue una pérdida irreparable”

Se cumplió un nuevo aniversario del triste desenlace de la docente.

Se cumplió el pasado 6 de julio un nuevo aniversario de un caso que conmovió a la región. Se trata del brutal asesinato de Alejandra Cugno, docente oriunda de San Jorge y, en aquel 2009, directora de la Escuela Nº 268 de Cañada Rosquín. Tras salir de dicho establecimiento, se desató lo peor para Alejandra, tras levantar en su auto a quien terminara con su vida.

Se cumplieron 11 años del asesinato de Cugno.

Marisa Iturbide, delegada de la Región VIII de Educación, recordó en Quorum a su colega: “Alejandra trabajó como maestra de grado conmigo durante muchos años y luego fue mi vicedirectora. Tuvimos una gran relación profesional, de compañeras. Lamentamos mucho cuando ella titularizo en Cañada Rosquin, pero ella quería ascender en su vida profesional“.

“Tuvimos una gran relación profesional, de compañeras”

Alejandra, quien vivía con su hijo de 5 años y su madre en San Jorge, quedará sin dudas en la memoria de todos: “Se cumplen 11 años de este caso, que marcó un hito en el tema de femicidios. San Jorge fue marcado, nuestra escuela, nuestra familias, todos. En ese momento no creíamos que podía suceder lo que pasó y cada 6 de julio nos sacude”, relató Iturbide.

Es algo, por desgracia, totalmente inolvidable. Creo que marcó un antes y un después en la mirada que tenemos las mujeres en cuanto a la defensa de nuestro derechos, nuestros cuidados, el propio a nuestras hijas. Fue un cambio que se fue gestando con dolor“, continuó diciendo la flamante delegada regional, designada hace pocos días.

“Se cumplen 11 años de este caso, que marcó un hito en el tema de femicidios”

¿Cómo era Alejandra?

Era una profesional de mucho conocimiento y tenía su especialidad en los grados mas pequeños. Así como la ven en las fotos, era ella. Siempre contenta, feliz, solidaria. Tuvo su hijo sola, perdió a su padre, luego a su hermana. Tuvo una vida de superación constante, de siempre buscar algo mejor para su hijo y por eso decidió ascender en su carrera profesional“, describió Marisa recordando a su colega.

“Así como la ven en las fotos, era ella. Siempre contenta, feliz, solidaria”

Era muy servicial, muy atenta y, en mi punto de vista, fue lo que trazó el camino a su final. Ella muchos años fue a trabajar haciendo dedo y para “no sufrir lo que yo sufrí” como decía ella, fue perfilando su destino. Fue una perdida irreparable, era una compañera en la que podías depositar totalmente la confianza”, concluyó.