Con una sobrepoblación de más de 500 presos, la Provincia encara soluciones carcelarias a un año

El gobierno reactivará para terminar en 6 meses la nueva cárcel de Rosario, pero no cerrará la vieja como era el plan original. Además, en agosto licitan la nueva alcaidía de Santa Fe y Nación se llevará una primera tanda de presos federales.

Condicionado por un fallo de la Corte Suprema y la decisión del Ministerio de Seguridad de no recibir nuevos detenidos en comisarías que tengan su capacidad completa, el gobierno provincial resolvió iniciar la construcción de la nueva alcaidía de Santa Fe, reactivar y terminar la Unidad Penitenciaria 3 de Rosario y dar marcha atrás con el cierre de la centenaria cárcel de Rosario, ubicada en el macrocentro, previsto para este año. Además, están muy encaminadas las gestiones con el Servicio Penitenciario Federal para que se lleve una parte de los 458 detenidos por delitos federales alojados en cárceles provinciales.

El ministro de Gobierno Esteban Borgonovo confirmó a Aire de Santa Fe que la construcción de la Unidad Carcelaria 3 de Rosario se terminará en enero y se proyecta habilitarla entre febrero y marzo de 2021. Es la tercera pata del Complejo Penitenciario Rosario, levantado en los últimos seis años en 27 de Febrero al 7900, donde ya están en funcionamiento la Alcaidía de la Unidad Regional II de Policía y la Unidad Carcelaria 5, más conocida como cárcel de mujeres.

Los datos de este miércoles indican que hay 6.325 presos en las unidades carcelarias, sobre una capacidad habilitada de 5.758. Un exceso de 567 personas.

La razón de ser de la UC3 era reemplazar a la centenaria cárcel de Rosario que lleva la misma denominación. Sin embargo, el secretario de Asuntos Penitenciarios, Walter Gálvez, confirmó que la cárcel de Ricchieri y Zeballos seguirá operativa. “No podemos cerrarla porque necesitamos resolver el problema que tenemos en Piñero con una sobrepoblación de más de 500 presos. Si reemplazamos una con la otra no agregamos nuevas plazas al sistema. Así que seguirá funcionando un tiempo más con una serie de obras que vamos a hacer”.

La histórica cárcel de Rosario hoy aloja a presos de baja peligrosidad que están cerca de recibir la libertad. Además de su bajo nivel de seguridad, esas instalaciones son vetustas y su ubicación un problema urbanístico. Su cierre proyectado originalmente para estos días de 2020 había despertado un amplio debate en la ciudad sobre el destino que se le debía dar a la valiosa manzana que ocupa, en el macrocentro de Rosario y a una cuadra de avenida Pellegrini y el Parque Independencia.

Alcaidía y presos federales

Por otra parte, entre el 3 y 4 de agosto se abrirá la licitación para construir una alcaidía de 200 plazas en Santa Fe que incluirá el área de gobierno del Servicio Penitenciario provincial. Saldrá con un presupuesto de alrededor de 650 millones de pesos, plazo de obra de 12 meses y el objetivo de sacar los detenidos de instalaciones policiales, principalmente comisarías.

A su vez, el ministro Borgonovo afirmó que están avanzadas las gestiones con el gobierno nacional para que traslade presos por delitos federales a cárceles de esa jurisdicción. “Están encaminadas las conversaciones y hay buena predisposición. No se van a llevar todos, pero les estamos pidiendo por lo menos un gesto”.

La ocupación de plazas por parte de presos federales es un problema irresuelto al menos de 30 años a esta parte

Gálvez aportó algún detalle más. Dijo que están en diálogo con la flamante interventora del Servicio Penitenciario Federal, María Laura Garrigós, y que “la semana próxima se conocerá cuál será el número de detenidos a trasladar”. Este miércoles había 458 federales alojados en cáceles de la provincia.

La ocupación de plazas por parte de presos federales es un problema irresuelto al menos de 30 años a esta parte. La solución es terminar el Complejo Penitenciario Federal de Coronda, que a paso muy lento está en proceso de construcción. Según estimaciones de funcionarios santafesinos, todavía falta un año y medio de obra para poder habilitarlo, siempre y cuando no haya nuevas interrupciones.

Vista aérea de la construcción del Complejo Penitenciario Federal de Coronda.

Vista aérea de la construcción del Complejo Penitenciario Federal de Coronda.@GrupoAstori (Twitter)

La primera licitación de esa cárcel se hizo en la presidencia de Carlos Menem. Fernando De la Rúa la dio de baja y a pesar de las promesas nunca la reimpulsó. En 2014 se volvió a licitar y las obras se reiniciaron en diciembre de 2015. Debían terminarse en 2017 pero las redeterminaciones de precios, ampliación de proyecto y paralización por falta de recursos complicaron todo. Se había planeado que se termine a fines de 2020, pero hoy la expectativa es que en el mejor de los casos se finalice a fines de 2021.

En busca de soluciones

Este miércoles, el sistema penitenciario tenía 6.325 presos en sus unidades de detención sobre una capacidad habilitada de 5.758. Un exceso de 567 personas.

La terminación de la nueva Unidad Carcelaria 3, el alargue de la vida útil de la antigua, la alcaidía de Santa Fe y las gestiones por los presos federales permitirían sumar unas 365 plazas en los próximos seis meses y otras 200 en un año.

Este plan del Ministerio de Gobierno provincial se está conversando en la mesa de diálogo judicial, de la cual forman parte representantes del Poder Judicial y del Ejecutivo.

Es la respuesta a dos fuertes condicionantes que surgieron en junio pasado. Por un lado la Corte Suprema provincial ordenó en un fallo que no haya sobrepoblación en la cárcel de Piñero, en sintonía con lo que pedía el Servicio Público de la Defensa Penal. El excedente en ese momento (que hoy persiste) era de más de 500 detenidos sobre una capacidad máxima de 1.448 plazas.

La cárcel de Piñero tiene una superpoblación constante de más de 500 presos.

Casi al mismo tiempo, el ministro de Seguridad de la provincia Marcelo Sain comunicó que no aceptaba nuevos presos mientras las alcaidías y comisarías estén completas, lo que obligó al Servicio Penitenciario a desalojar instalaciones policiales y reubicar el excedente en sus dependencias. El foco de este problema está en la capital provincial.

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